Hay veces que te sientes obligada a sentir. Algo que jamás, te hubieses imaginado hacer. El querer o no querer no se decide por uno mismo. Se siente, y punto. No puedo pretender hacer algo que no quiero, no puedo pretender estar segura de algo que... que no puedo asegurar. No puedo querer algo que no quiero querer. Y no sólo porque no quiera, si no porque no puedo. Por mayor que sea el empeño en hacerlo, el empeñarse en que las cosas salgan bien, siempre soy yo la que se equivoca, la que tiene la necesidad de decir adiós.
Tal vez eran tantas las ganas de tener a alguien, que ni siquiera sabías lo que hacías. Ni lo que decías. Ni eras consciente de las ilusiones que creabas con cada palabra. Sin querer, has enamorado a una persona. Sí, sin quererlo.
Cuando no te gusta estar con él. Cuando no sientes nada mientras vuestros labios se rozan. Cuando al verle, le ves como nada más que un amigo. Pero que a la vez, tienes ganas de él. Tienes ganas de hacer cosas que, con nadie más has echo, vivir momentos inolvidables. Tal vez, deseas que sea esa persona especial, con la que quieres compartir las horas, llamadas y días. Canciones. Querer sentir lo mismo que él siente... pero no ser capaz.
¿Tiene explicación ésto que me pasa?... Si alguien la encuentra, estoy aquí. Seré
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