Un día como otro cualquiera. Apareció. Apareció por fin ese chico al que tanto tiempo habías esperado. Él.
Ese chico que te trata como si fueras una princesa. Ese chico que tal vez sea tu «para siempre». O tal vez no. Pero, por lo menos, eso es lo que deseas. Deseas ser tú misma con esa persona especial. Deseas poder contarle tus problemas, y besarle sin tener miedo a qué piense. Abrazarle, por cada momento que vives con él. Y sonreír. No dejar de sonreír, porque él está a tu lado. Tener ganas de verle, pero no estar segura de nada. Tener miedo, a llegar a ser feliz; por fin. Puede que sea una sensación distinta. Puede que ya no sepas lo que es eso.«Ser feliz». Hace tanto tiempo que no lo eres, que hasta te resulta extraño mencionarlo.
Pero esta vez, no. Esta vez lo conseguiré. Y me da igual eso de pensar que pueda acabar. Porque sé que no lo hará. No por ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario